Parto en Agua

El nacimiento de un hijo es el evento más trascendente en la vida de una pareja. Sin embargo, las costumbres modernas del personal de salud lo han convertido en un proceso frío, mecánico, lleno de rutinas y protocolos la gran mayoría de las veces innecesarios donde la mujer y su pareja no tienen la oportunidad de elegir libremente y sin orientaciones tendenciosas que llevan a un elevado porcentaje de nacimientos por cesárea.

El parto en agua no debe referirse a una simple forma diferente de dar a luz, sino más bien, implica todo un cambio de mentalidad por parte de los padres, pero principalmente por parte del personal de salud.

Este cambio de mentalidad conlleva principalmente educación e información. Una educación que permita lograr un control prenatal adecuado, un embarazo sin complicaciones, un trabajo de parto sin miedo, sin dolor, un trabajo de parto que permita hacer más fuerte el vínculo amoroso entre la pareja y su futuro hijo.

La inmersión en agua durante un trabajo de parto es en sí, solo una técnica más dentro de toda la variedad de opciones que tenemos para ayudar en forma muy efectiva  a la mujer que está por tener un bebé.

El agua caliente tiene beneficios extraordinarios durante la dilatación y es parte del apoyo profesional y humanizado que hay en el proceso de un parto natural.

El parto en agua o acuático es un parto en el que la mujer ejerce sus derechos de no sufrir intervenciones innecesarias, de adoptar la posición que ella desee, de sentirse apoyada en todo momento, de no ser separada de su bebé.

Un parto donde el recién nacido sea respetado en todos sus derechos pero principalmente en el derecho de tener un recibimiento cálido, suave, permaneciendo al lado de su madre, desarrollando todas las virtudes que lo proveerán de mayores habilidades para vivir plenamente y sin violencia.

 

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